Cómo pintar el color carne al óleo

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Pintar el color carne al óleo es muy sencillo, basta con mezclar una buena cantidad de blanco con un poco de amarillo y un poco menos de rojo y tan solo una pizca de azul ultramar. Por supuesto, según variemos las cantidades de cada uno de estos elementos, el color variará. De igual forma que variará según la modalidad del color utilizado: no es lo mismo usar rojo cadmio que carmín.

Así mismo, podemos dar una sensación más triste y fría utilizando más cantidad de azul (de un tono más claro al ultramar para que no se coma todo el color) o más alegre e iluminada por el sol ampliando la cantidad de amarillo utilizado y eligiendo matices de rojo claro más que granates o carmín. Las sombras se pueden oscurecer con azul o con un marrón tierra, según el resultado que se quiera obtener de igual forma que los claros pueden realizarse con blanco o con amarillo. En general, el blanco «se come» el color por lo que no es bueno abusar de él. Es muy efectista utilizado en pequeñas cantidades en los puntos de máximo brillo. En cualquier caso, cuando se trata de claroscuros conviene recordar que un color es más claro cuanto más oscuro es el color que le rodea y viceversa.

El color puede mezclarse en la paleta antes de aplicarlo al lienzo de forma que se vea homogéneo. Pero también puede irse aplicando con los colores separados e irlos mezclando en el lienzo (puede interesarte la entrada «¿Qué es la pintura alla prima?») o incluso no mezclarlos y que sea el ojo humano del espectador el que los mezcle en su cerebro si observa el cuadro con la suficiente distancia.

Desde luego, el retrato y el cuerpo humano son objetos de inspiración desde el principio del arte por lo que podemos repasar cómo multitud de autores han pintado el color carne al óleo a lo largo de los años, combinando distintos estilos.

Pintar el color carne a lo largo de la historia

Pintar el color carne: detalle de la Gioconda

Pintar el color carne: detalle de la Gioconda

Durante el renacimento, los colores para recrear la tonalidad de la piel se mezclan perfectamente antes de aplicarse en el lienzo. Se aplican multitud de capas según la técnica de veladuras para que los colores se difuminen y los cambios de tonalidad se hagan de forma suave, casi fotográfica. En este archiconocido retrato de la Gioconda o Mona Lisa, Leonardo Da Vinci oscurece el color carne usando marrones y colores tierra dejando de lado el color azul. Tampoco resulta demasiado extraño que no utilizara pigmentos azules teniendo en cuenta que entonces se obtenían de triturar lapislázuli lo cual era extramadamente caro.

El resultado da tonos tostados, muy homogéneos y difuminados.

Pintar el color carne: detalle Retrato Klimt

Pintar el color carne: detalle Retrato Klimt

Gustav Klimt es un maestro del retrato. En este retrato podemos ver cómo utiliza sin ningún miedo los tonos azules y verdes para dotar de transparencia a la piel. Parece que, de tan blanca, se transparentan las pequeñas venas debajo de ésta. Estos tonos azules y verdes alrededor de los ojos dan profundidad y combinan con los colores del fondo. En este retrato, los colores no se mezclan tanto antes de ser aplicados en el lienzo. Se ven más las pinceladas y hay cambios bruscos de tono pero aún así, el resultado es bastante homogéneo. Klimt cuenta con multitud de retratos femeninos en su haber en los que se repiten muchos de los aspectos de este cuadro: pinceladas cortas perfectamente visibles, colores disociados aplicados por separado pero que crean una mezcla que se difumina al ser visualizada, uso del azul de forma discreta y armonizada y, más allá de las técnicas de color, una destreza en el dibujo que proporciona retratos y expresiones muy vivas.

Pintar el color carne: 'Jeanne Samary' de Renoir

Pintar el color carne: ‘Jeanne Samary’ de Renoir

Pierre-Auguste Renoir va un paso más allá en este retrato en el que se diferencian más aún las pinceladas, se eliminan los bordes y se aprecia perfectamente el uso de los colores que conforman el color carne: carmesís para las mejillas, azules para aplicar profundidad a los ojos y laterales de la cara, blanco para destacar las zonas más claras pero siempre mezclado con el resto de colores y, en este caso, menos amarillo aunque esté utilizado para la base del color bajo las pinceladas principales. El resultado muestra movimiento, suavidad y dulzura.

Pintar el color carne: 'Retrato de Matisse' de André Derain

Pintar el color carne: ‘Retrato de Matisse’ de André Derain

A principios del siglo XX, aparece el fauvismo que prima el color sobre la forma. Les interesa más mostrar el contraste de los colores complementarios que crear retratos realistas ante el descubrimiento de la fotografía. En este retrato de Derain podemos ver perfectamente las pinceladas siguiendo la estructura del rostro y los colores muy puros, casi sin mezclar, aplicados directamente en el lienzo creando grandes contrastes. Aquí el azul se aplica generosamente para plasmar la parte del rostro en sombra y el amarillo se utiliza en la zona clara para dar brillo. Si se hubiera usado el blanco, como decíamos antes, el resultado no habría sido tan vivo y lleno de color como el que vemos. Los naranjas y verdes, los azules y amarillos son ejemplos de colores complementarios que hacen que el contraste aumente.

Pintar el color carne: Detalle de retrato puntillista de Seurat

Pintar el color carne: Detalle de retrato puntillista de Seurat

El último cuadro que mostramos aquí (aunque hay tantos ejemplos de estilos que esta entrada se queda realmente muy corta) es un ejemplo de puntillismo en el que cada color se aplica casi puro y es el espectador el que mezcla los colores cuando los ve en su cerebro. Cuanto menos mezclados están los colores, más necesario es observar el cuadro con cierta distancia para realmente apreciar las figuras. Aquí vemos las pinceladas (que parecen aplicadas con el dedo más que con un pincel) y los colores perfectamente diferenciados con hegemonía del naranja (puede interesarte la entrada de «Cómo pintar un cuadro puntillista«).

 

En resumen, cada pintor tiene su estilo y lo más importante es practicar hasta encontrar el estilo propio de cada cual en cada aspecto de la pintura incluido, como no, el de pintar el color piel al óleo.


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4 comentarios

  1. Justino Betancourt el

    Muy buen articulo. Me gusta en mis cuadros mezclar los colores antes de llegar al lienzo y le doy sombra con el azul pero mezclado antes. Me gusto y si tienes Otra, me gustaria que me la compartira.

    • Lorena de la Flor González el

      Gracias, Justino.
      Cuando mezclas los colores en la paleta, antes de llegar al lienzo, son más planos al aplicarlos. Puedes probar también a mezclarlos en el lienzo, no ya poniendo el color puro sino poniendo distintas tonalidades de carne y mezclándolas en el lienzo. Puedes ver más sobre esto en la entrada de pintura alla prima. Pero cada cual tiene su estilo y lo importante es seguir practicando y que nos guste a nosotros cómo nos va quedando :).

    • Lorena de la Flor González el

      Trata de evitar el color blanco ya que suaviza los tonos y mata la viveza de los colores. Utiliza todos amarillos para los brillos de la cara y tonos rojizos y marrones para las partes más oscuras.

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